sábado, 5 de junio de 2010

Capítulo veintiuno

hojeando un libro regalado, que son los que mejor saben, los que hinchan el pecho, los que despiertan el espíritu, los que reconfortan el alma...

hojeando, que no leyendo, me detengo ante una imagen que me lleva a las palabras, a veces sucede así y no a la inversa que tal vez sea lo más frecuente, pero ambos caminos se recorren con gusto, primero los ojos nos avisan de que algo merece que detengamos el ritmo, que dejemos de ver y miremos, el resto es cosa de la cabeza, que necesita también sus momentos de reposo, de regalarse segundos de contemplación en un ambiente que no hace más que tratar de sobreestimularla con destellos cegadores e intermitentes.

La imagen supongo que cualquiera con raices en un pueblo, de esos que rodean iglesias, reconocería y haría suya, se sentiría llevado allí incluso, como yo lo hago, entonces llego a ese texto meditado, completo, lleno de cariño y decido compartirlo, porque estamos en el tiempo de ferias de libros, de fiesta de lectores y escritores, de escritores y lectores...¿sabe alguien qué fue antes?

"Platero y yo" me trae de nuevo a este espacio y supongo que a partir de este momento, me llevará a otros tantos...

"Las campanas de la torre están sonando en nuestro pecho, al nivel de nuestro corazón, que late fuerte; se ven brillar, lejos, en las viñas, los azadones, con una chispa de plata y sol; se domina todo; las otras azoteas, los corrales, donde la gente, olvidada, se afana, cada uno en lo suyo..." Juan Ramón Jiménez.

3 comentarios:

Yo. dijo...

Muy buenas, espero te encuentres bien? Esa imagen de pueblo tan bien dibujada por tus letras me invade, y q realidas eso de las iglesias franqueadas y amuralladas por pueblos detenidos en su mayoria en el espacio tiempo. Hace unos dias termine un texto llamado, " Yo y Platero" y y si te llevara a muchos espacios, un bacio.

giovanni dijo...

Volviendo a leerte aquí en tu blog después de un tiempo, en vez de comentarios, veía la torre de una iglesia de pueblo pequeño en el campo... inspirado por un post tuyo del pasado en que hablaste de tus abuelos (o era sólo uno de ellos?), e tal vez inspirado por una visita reciente a Slovenia... Y hablas del alma, de que yo hablo también en mi último post, a lo ligero, citando el comienzo de un texto de Hesse, "Alma de niño"...

Besos

Max Verdié dijo...

Bicicleta.