jueves 21 de enero de 2010

Dicen que todo depende del ángulo, de la perspectiva,
a veces, pienso, también depende de la presbicia mental de cada cual.
Aunque pedimos sinceridad, transparencia, honestidad
se nos van las pupilas a otro lado cuando la realidad sacude,
superando con creces, nadie lo duda, la ficción,
cuando los lamentos de otros suenan a alma desgarrada
a oración que cae en saco roto,
a llamada de socorro que se desvanece en otros aires,
no los que respiramos, los inmediatos, sino otros lejanos...
Buscando en lo más profundo de nosotros mismos
resulta que encontramos un paisaje mísero, más que mediocre,
por eso en la bajada a los cimientos tratamos de distraernos
con cualquier estímulo externo,
que venga disfrazado de lo que sea, pero que venga!,
así podemos detener el descenso o la introspección,
que escuece más que cualquier herida abierta
en contacto con la sal.
Lo peor viene cuando queremos buscar por qués
nos damos de bruces una y otra vez con paredes que no son más
que otras realidades aún más duras de asimilar, de asumir,
realidades que nos enfrentan a lo que somos
o peor, a lo que debieramos ser, que eso duele también y mucho.
Así que sigo buscando esa perspectiva que me haga ver las cosas distintas,algo mejores,
tampoco es que espere verlas de color de rosa,
que para eso hacen falta más que propósitos,
hay que visitar farmacias de esas que no tienen
cruces verdes a la entrada.
sigo buscándola aunque sea subjetiva y fugaz...


