miércoles, 11 de diciembre de 2013

amaneceres que ciegan

hay amaneceres que ciegan, amaneceres de resaca adolescente,
tan rojos que se intuye el peligro o la desgracia, que huelen a dolor y ceniza
amaneceres que duelen tanto como los atardeceres de verano con hora de llegar a casa cuando se es niño

a veces te preparas, con las gafas de sol ya en la mano, pero sabes que no serán suficientes
sabes que dolerán las retinas y la frente al arrugarse

hay amanceres que sin querer llegan, amaneceres de adioses, amaneceres de querer quedarse en la cama aunque duela la espalda, aunque duelan los muelles del colchón

hay amaneceres que ciegan, que duelen, porque aunque sabes que llegarán no estás nunca preparado, no hay manual de emergencia, no hay plan de evacuación y te arrasan entero

amaneceres que dejan los ojos ciegos pero por no querer seguir viendo

y hay adioses que dejan el corazón incapaz de creer que otro amanecer es posible


1 comentario:

giovanni dijo...

Estos amaneceres son especiales y cuando otros amaneceres se presentan y pasan, quedan en la memoria como esos amaneceres que...

Un abrazo de tarde

PD: Lo leí antes y no puedo creer que ya pasó más de un mes.