miércoles, 26 de agosto de 2009

Marmóreo

Andromède, mármol de Auguste Rodin (1885)

permitimos que el frío se cuele
por las rendijas de nuestros cuerpos
y sucede que ese frío entre nosotros
se nos mete adentro,
aprovechando el espacio abierto
de heridas mal curadas...
todo sentimiento se torna marmóreo
pero no por su belleza,
lisa y majestuosa,
sino por la frialdad que repele
cualquier vano intento de pulirlo...

volviendo así a estar...

2 comentarios:

gelu_wolf dijo...

frío que congela heridas
que siguen latiendo
aunque creamos no saber de ellas
mármol que nos ayuda.

no somos menos humanos por ello
nos hará más fuertes
y alguien, en algún momento
calentará esas heridas

hielo en vapor

pinklady dijo...

sí!!estoy un poco ausente pero de vez en cuando aparezco. Tú como siempre deleitandonos con tu poesía!!
un abrazo!!