jueves, 3 de diciembre de 2009

contagios

Extracción de la piedra de la locura.
El Bosco, 1475-1480


en estos tiempos que corren, que vuelan
en andenes bulliciosos en los que nunca da el sol,

en estos días que anuncian saludos rápidos

y besos de despedida en mejillas frías, heladas,

días en que las manos perforan bolsillos rotos

de abrigos de fuera de temporada, de tiempo,

en busca de un poquito de antiguo calor...


en estas calles absurdas de gente gris,

en estas calles grises de gentes absurdas,

¿que más da?,
¿qué menos quita cuando no se tiene nada?
en segundos que detienen los relojes de estación,

en relojes que congelan miradas de viajeros
que no saben que lo son,

los caminos se torcieron y no encontramos

la manera de enderezar los pasos,
las baldosas se mueven tanto que tememos
caer a un vacio
que vamos dibujando a diario...

ya sé que no puedo dejar de hacer esto
aunque entiendo
que se pasará en algún momento,
igual que existen los contagios ¿existen los descontagios?
dime que sí que no quiero echar de menos...


qué locura!! qué la cura??

5 comentarios:

giovanni dijo...

Me encanta! Me canta! Será que me encanta la locura? Loco soy, loco quiero ser... Hay una canción argentina que dice soy loco...

Me gustan también las imagenes y la velocidad.

Un abrazo

Elena Martín dijo...

gracias Giovanni,
me encanta que te encante, y te cante y si te da algo de vértigo mejor que mejor :)
besos

DINOBAT dijo...

Curarla?, para qué?...

Ladybug dijo...

Una vez más se demuestra que quizá sea fecundo el sufrimiento, y pongo el quizá como quien no quiere que sea (por) eso.

Elena Martín dijo...

gracias
Dinobat: curarla hay que curarla a veces, menos mal que los métodos han evolucionado y la locura no depende de una piedra, verdad?
Ladybug: tanto el sufrimiento como la felicidad pueden ser todo lo fencundos que queramos que sean, en este caso el sufrimiento es ajeno, a ratos, porque todos sufrimos a veces :)
Saludos y gracias