sábado, 15 de noviembre de 2014

Acepto, ¿aceptas?

vamos a dejar de darle vueltas a la cabeza,
te reto a parar, detener ese vertiginoso movimiento que no lleva más lejos que al inicio
y solamente te produce ese mareo que lejos de ser embriagador te retuerce por dentro...

Para, no es necesario mirar al horizonte ni tomarse una pastilla, solamente detente
cuando sientas que vuelve esa palabra, cuando tu mente comience a darle forma, no lo permitas,
ese ¿por qué? insistente e insidioso no tiene cabida en tu vida ahora, ni ahora ni en la vida...

¿y si respiras? cuando creas que el oxígeno ha decidido abandonar tu entorno más cercano
cuando el ruido de tu respiración no lo recuerdes, cuando no sepas si inspiras normalmente por la boca o por la nariz, cuando te de en la nariz que te falta aire, respira...

nos centramos, paramos, respiramos y ya si conseguimos que todo lo que pase pase, si logramos aceptarlo, actuando en consecuencia, buscando la mejor manera, entendiendo nuestro camino y la razón por la que queremos llegar a nuestro destino, dime ¿qué más necesitamos?

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